REFLEXIÓN SOBRE LA
CONFERENCIA DE CÉSAR BONA
César Bona hace una reflexión de los profesores que tenía
cuando él era joven, hablando un poco de los que le influían para bien o para
mal. Se nota que disfruta mucho con su profesión, indicando que si algún día
deja de tener pasión por esta se cambiaría y se dedicaría a otra cosa.
Esta profesión tiene que ser un ejemplo y no vale para
cualquiera. La base para toda educación tiene que el respeto y después viene
todo lo demás
Una persona no deja de aprender porque se hace mayor, sino
porque deja de tener curiosidad por todo lo que está a su alrededor.
La creatividad es muy importante, no se puede enseñar solo
conceptos para luego escupirlos y entre todos hay que hacer que la escuela sea
un lugar donde los niños quieran ir.
Hay que escuchar a los niños e intentar motivarles en lo que
hacen, preocuparse por ellos, no simplemente ir a clase a soltar la charla e
irse a casa. Ahí es donde se ve la diferencia entre un buen y un mal profesor.
No hay que intentar cambiar a los niños sino cambiar la perspectiva que tenemos
sobre ellos; cuanto más difícil sea el niño, mayor debe ser nuestro reto.
No solo los alumnos aprenden de los profesores, sino que
estos también pueden aprender de sus alumnos.
Como dice César Bona… “de nosotros depende hacer de este
mundo un lugar mejor”.
REFLEXIÓN SOBRE MI
PROCESO EDUCATIVO
En mi proceso educativo he tenido muchas experiencias, tanto
buenas como malas. Solía sacar buenas notas, pero tampoco había ninguna
asignatura que me motivase demasiado.
El estudio lo veía como algo obligado que había que realizar
sin entender el motivo, hasta que tuve cierta edad y me di cuenta que es algo
que uno tiene que hacer para poder elegir en un futuro una profesión que le
guste.
No he tenido ningún profesor que me motivase demasiado, ni
que me hiciese interesarme por sus clases, excepto uno. En mi colegio había un
profesor llamado Jesús. Dicho profesor al principio parecía muy serio, con cara
de pocos amigos y bastante estricto. Con el paso de los días me iba dando
cuenta que solo era una fachada para hacerse respetar un poco por los alumnos,
pues este ha sido el mejor profesor que he tenido en todo mi proceso educativo.
Nos daba tecnología y física y química. Se veía que
disfrutaba mucho con su profesión, captando la atención de todos los alumnos.
No era el típico profesor que se sentaba en una mesa a leer su lección. Este lo
explicaba de forma que nos hacía más ameno el aprendizaje, con explicaciones
por medio de situaciones que ocurren en la vida real, dibujos, fotografías,
etc.
Si tengo que elegir una clase de docente, me gustaría ser
como este profesor, entusiasmado con lo que hace, intentando hacer llegar a
todos los alumnos sus ganas y sus conocimientos. Tratar por igual a todos y
cada uno de los alumnos del aula, e intentado captar la atención de los más
despistados o los alumnos sin interés por la asignatura, viendo lo que les
motiva.
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