lunes, 22 de mayo de 2017

Mi proceso educativo. ¿Qué docente quiero ser yo?

REFLEXIÓN SOBRE LA CONFERENCIA DE CÉSAR BONA
César Bona hace una reflexión de los profesores que tenía cuando él era joven, hablando un poco de los que le influían para bien o para mal. Se nota que disfruta mucho con su profesión, indicando que si algún día deja de tener pasión por esta se cambiaría y se dedicaría a otra cosa.
Esta profesión tiene que ser un ejemplo y no vale para cualquiera. La base para toda educación tiene que el respeto y después viene todo lo demás
Una persona no deja de aprender porque se hace mayor, sino porque deja de tener curiosidad por todo lo que está a su alrededor.
La creatividad es muy importante, no se puede enseñar solo conceptos para luego escupirlos y entre todos hay que hacer que la escuela sea un lugar donde los niños quieran ir.
Hay que escuchar a los niños e intentar motivarles en lo que hacen, preocuparse por ellos, no simplemente ir a clase a soltar la charla e irse a casa. Ahí es donde se ve la diferencia entre un buen y un mal profesor. No hay que intentar cambiar a los niños sino cambiar la perspectiva que tenemos sobre ellos; cuanto más difícil sea el niño, mayor debe ser nuestro reto.
No solo los alumnos aprenden de los profesores, sino que estos también pueden aprender de sus alumnos.
Como dice César Bona… “de nosotros depende hacer de este mundo un lugar mejor”.

REFLEXIÓN SOBRE MI PROCESO EDUCATIVO
En mi proceso educativo he tenido muchas experiencias, tanto buenas como malas. Solía sacar buenas notas, pero tampoco había ninguna asignatura que me motivase demasiado.
El estudio lo veía como algo obligado que había que realizar sin entender el motivo, hasta que tuve cierta edad y me di cuenta que es algo que uno tiene que hacer para poder elegir en un futuro una profesión que le guste.
No he tenido ningún profesor que me motivase demasiado, ni que me hiciese interesarme por sus clases, excepto uno. En mi colegio había un profesor llamado Jesús. Dicho profesor al principio parecía muy serio, con cara de pocos amigos y bastante estricto. Con el paso de los días me iba dando cuenta que solo era una fachada para hacerse respetar un poco por los alumnos, pues este ha sido el mejor profesor que he tenido en todo mi proceso educativo.
Nos daba tecnología y física y química. Se veía que disfrutaba mucho con su profesión, captando la atención de todos los alumnos. No era el típico profesor que se sentaba en una mesa a leer su lección. Este lo explicaba de forma que nos hacía más ameno el aprendizaje, con explicaciones por medio de situaciones que ocurren en la vida real, dibujos, fotografías, etc.

Si tengo que elegir una clase de docente, me gustaría ser como este profesor, entusiasmado con lo que hace, intentando hacer llegar a todos los alumnos sus ganas y sus conocimientos. Tratar por igual a todos y cada uno de los alumnos del aula, e intentado captar la atención de los más despistados o los alumnos sin interés por la asignatura, viendo lo que les motiva.

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